Todos los días, estamos a merced de nosotros mismos. Ni la delincuencia, ni la inflación, de nosotros mismos!
¿Qué nos sucede cuando algo nos molesta?
Simple, nos enojamos. Pero la verdad es que, nos enojamos con nosotros mismos, no con otros. Lo que realmente nos molesta de otros, es lo que nos molesta de nosotros. Es decir, si el otro comete algún* error, ya que nadie es perfecto, a nosotros nos molesta porque es exacto lo que odiamos de nosotros. Pero somos tan orgullosos, que enfocamos el enojo en otros. Por eso el mundo está así, enojado.
Nunca os echamos la culpa por errar, siempre buscamos un culpable ajeno a nosotros. Si todos se hicieran cargo de sus errores, ya que somos humanos, no robots perfectos... Todo estaría en armonía.
Junto con el enojo viene el perdón.
Cuando nos enojamos con alguien, esa persona puede o no aceptar el error adjudicado, y en consecuencia, puede pedirnos perdón o exigir que le pidamos perdón.
Cuando ocurre lo primero, y estamos en el escalón superior, nos sentimos realizados en poder y perdonamos, cual si se tratase de un sirviente a los pies de un rey. Más cuando ocurre lo segundo, nos sentimos degradados, y humillados, y podemos pedir perdón, y reconocer que el error es nuestro, o enojarnos aún más y transformarnos en seres rencorosos, que no admiten "rebajarse" a pedir perdón, seres que no admiten que han errado. Y así comienza el circulo de odio desmedido, donde tomamos venganza, o nos portamos de mal en peor, para demostrar lo "mejores" que somos.
Nadie es perfecto, pero sería mejor si todos reconociéramos eso siempre que estemos en una situación como la antes descrita, así estaríamos en el Edén.
*Algún: en este caso no hablo de cosas propias de las personas, sino en general de los humanos.
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